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Los que me conocen saben que no soy muy afecto a andar en coche.
¿Por qué? Primero, porque es un desperdicio enorme de dinero en gasolina si uno viaja solo. Tiene muchos costos adicionales por el simple hecho de comprarlo: comisiones, intereses, tenencia, verificación, mantenimiento, alineación y balanceo, limpieza, encerada, cambio de aceite, seguros, etc. Por si esto fuera poco, para cada problema relacionado con el auto tienes que ir con un especialista o técnico diferente. La gastadera es extensa.
A esto agrego que en mi familia, bueno, solo un miembro de mi familia es afecto a los coches y todos sobre los que ha puesto sus manos han acabado chocados, la gran mayoría de frente (y dice que le pegaron) y las reparaciones por concepto de sus choques vienen a significar un gasto importante al año.
Ahora, dado que salgo tarde del trabajo necesito algo rápido para transportarme, además de que el tener novia y amigos que llevar amerita un transporte más refinado que el taxi. De noche no hay muchas opciones para moverse y generalmente son caras e inseguras. Y pensando que sería yo el único que manejara mi auto, podría antojarse viable comprarse un auto en cómodas mensualidades.
Craso error. Olvidé considerar un factor importante: las automotrices no quieren vender autos.
¿Por qué digo que no quieren venderlos? Veamos. En el último año las ventas de estas compañías han caído de 30 a 40%. Aún con el programa de chatarrización del gobierno federal, no les representó un aumento en las ventas, sino evitar que cayeran más.
Pues miren. En mi búsqueda comencé yendo a Nissan, el cuál no tiene mucha variación de precio entre los modelos 2009 y 2010, lo cual es un error. Renault me ofrecía al llegar la tarifa más cara que pudieron encontrar, ofreciéndome un carro cuyo valor de contado es de $240,000 en $400,000 con los intereses que cobran al sacarlo a 4 años.
Toyota no se queda atrás. Aparte de los $5000 mensuales por 48 meses para sacar un Yaris (su carro más básico), anualmente se tiene que dar un pago adicional de casi 10,000 pesos, un verdadero abuso en el que castigan al que, aún sin ganar demasiado, decide sacar un coche con ellos.
Después de pensarlo mucho, de negarme y volverlo a intentar, fui a probar suerte a Volkswagen. El Gol me encantó. Tiene buen precio de contado, excelentes características y es resistente. El problema lo ponen los que lo venden.
De entrada, aumentan mensualmente las tarifas 3%, así que siempre saldrá más caro comprar un coche el mes que entra que ahora, muchas veces no avisan, de entrada buscan la opción de financiamiento más cara (VW Bank), o en el colmo del cinismo, quieren verle la cara al cliente. Me tocó un vendedor que, aun con el descuento de la chatarrización, me estaba dejando un Gol 2009 básico más caro que un Gol 2010 de la versión más completa. Incluso pedía dinero para “apartar el auto”, independientemente del enganche.
Otro, me vendió el plan de AFASA, que es una tanda en la que uno da mensualidades son enganche y en 10 meses tiene su auto, pero el aumento escandaloso de tarifas de un mes para otro me hizo desistir de tal oferta y optar por el tradicional enganche con mensualidades. Después de tanto analizar, creo que Banorte es la menos peor de las ofertas.
Ahora me advierten que compre con ellos, porque en diciembre vuelven a aumentar sus tarifas. Justo cuando me habían convencido, me están perdiendo.
Las automotrices son de esas empresas que creen que en tiempos de crisis la solución es aumentar los precios, ofrecer primero los planes más costosos, los menos atractivos y con menos beneficios. Esto sin contar el acoso telefónico del que eres objeto porque te llaman cada cierto tiempo para recordarte que fuiste con ellos (¡Ya sé que fui con ustedes! ¿Creen que por error fui a que me hicieran 4 cotizaciones a 12, 24, 36 y 48 meses? ¿Creen que andaba preguntando por los precios del huevo o de la leche?). Hay unos que no comprenden el lenguaje no verbal e interpretan tus señales de rechazo como un posible “lo pensaré”. Espero que no les vaya así de mal con las novias.
No sabe duda. Si están como están es porque quieren, y porque prefieren vender menos a reducir sus intereses.










